jueves, 27 de mayo de 2010

Gente


Hay nomás luego gente de todas clases. Este mundo es una diversidad inmensa de género. Y sería poco interesante incluirme yo misma en algún círculo. Por eso me voy a limitar a hablar de dos especies en específico.

Vieron que hay gente que te hace sonreír apenas diciéndote ‘hola’, o que con solo verle ya te levanta automáticamente el espíritu. Ya sea porque alimenta tu ego (o porque sabés que lo va a hacer), o porque sabés que con esa persona podés divagar por horas sin aburrirte, o incluso, pasarla bien con sus silencios. Sí, hay silencios amenos, confortables y amorosos.

Este tipo de gente, por lo general, llevan colgada una sonrisa en los labios, o bien, cierto brillo en los ojos, que te transmite inocencia, empatía o buena onda. Y no importa si es un extraño o alguien muy cercano. Casi nunca las primeras impresiones son del todo erradas.

El otro tipo de persona… ¿Vieron que hay nomás luego personas que no te generan nada de los descripto más arriba ni con el mejor de los chistes? Y así como los de la primera escasean, abundan los de esta segunda especie. Que puede caerte bien a lo mejor después de unas cuantas rondas de cervezas (cuando ya a casi todo el mundo le cae bien o le da igual todo el mundo). O después de una charla mientras se quedan atorados en el ascensor, o simple y sencillamente, no hay forma de que te inspiren absolutamente nada.

No sé si se trate de una elección. Una vez leí que todos ya venimos al mundo con nuestra propia estrella y me empecé a hacer la propia idea de que algunos además, más que estrellas, venimos estrellados. Y así también supongo que ya nacemos para transmitir algo, cuando hablamos, cuando caminamos, cuando miramos, cuando nos relacionamos…

En fin. Es una cosa rara que ocurre cuando me cruzo con alguien por la calle o cuando veo a un amigo. ¿A ustedes también les pasa?

En realidad, no había un punto específico para esta entrada. Más que agradecer a ciertas personitas que me alegran el día con sus simples mensajitos de textos, o alguna que otra llamada para charlas existencialistas. O con solo verlo conectado al msn. Y yo sigo sin poder describir lo feliz que esta persona puede hacerme, particularmente.

¡GRACIAS!

martes, 25 de mayo de 2010

El Salmón nadó entre lágrimas y emociones


Con Jumping Jack Flash, una canción de los Rolling Stones y versionada por Andrés Calamaro, se daba inicio a una de esas noches eminentemente rockera, pero teniendo en cuenta que la cita era con uno de los músicos más versátiles de los últimos tiempos, también estaría entreveradas con rancheras mexicanas, tangos y algún que otro homenaje a The Police con Walking in the moon, y algún tema del legendario tío Bob.

Vestido de impecable chaleco y corbata, al más puro estilo de un músico de jazz o con una onda británica, como lo dijo él mismo, seguía el Salmón entonando la canción al ritmo de “quiero arreglar todo lo que hice mal, todo lo que escondí hasta de mí…”. Y efectivamente lo vimos más conversador, incluso queriendo ironizar con su humor político, infaltable en un artista caracterizado por su posición mediática, cuando habló de la escena nacional con una incisiva crítica a la situación actual de inseguridad que vive el país con frase del tipo “Voy a planear mi secuestro en Paraguay”, en una de esas pausadas interacciones con su público, estallando así en aplausos y con una invectiva en doble sentido, suavizando con su referencia de querer quedarse a vivir en Paraguay.

Un show intimista, matizado con nuevas canciones de su disco Calamaro On The Rock, que saldrá a la venta el 1 de junio, además de sus clásicos de siempre, entre los que destacan la Flaca a la que pide que no le clave sus puñales, y la Paloma a quien invita a volar con un solo paracaídas, hicieron entrar en puro éxtasis a las 5000 almas que se congregaron esa noche frente a la estación del ferrocarril data del siglo XIX. Una arena que si bien no era inminentemente rockera, era la medida que El Cantante necesitaba para sentir a fanáticos tarareando canciones que él mismo parecía olvidar cuando intentaba presentarlas sin recordar exactamente de qué época venían. Y no se le puede exigir que las recuerde, con una veintena de discos como solista en su haber, y otra veintena con las bandas de las que participó, entre las que destacan Raíces, Los Abuelos de la Nada y Los Rodríguez, y éste último no pasó desapercibido aquella noche, rememorando épocas pasadas con Mi Rock Perdido y Mi Enfermedad, tema que hizo estallar en euforia al público presente.

No faltó emoción. ¿Sentiste alguna vez lo que es tener el corazón roto? Y las lágrimas no cesaron. Hombres, sí, a quienes canciones de Andrés tocaban fondo e inspiraban profundamente. Emotivo, sí. Un pequeño homenaje a Gustavo Cerati, su colega y compatriota que sigue en terapia intensiva debido a un accidente cerebro vascular sufrido en Caracas pocas horas después de una presentación. "Lo queremos volver a ver cantando" decía alzando las manos, y el público respondía coreando el nombre de Cerati a modo de simpatía.

Si hay algo que caracteriza a este artista, es su facilidad para expresar tanto en pocas líneas, en canciones profundas en las cuales sus músicos colaboran para hacerlas rítmicas. Y ahí dedicaba su música a los amigos ausentes, irónicamente una canción en la que un considerado ateo, duda de la existencia de Dios y la posibilidad de una vida más allá de la muerte. Guillermo Martín, Pappo Napolitano, Miguel Abuelo fueron solo algunos de los chicos a los que nunca dejó en el olvido.

Andrelo se despidió. Sí, se despidió. Viajó a España en el 2000, con todos sus músicos para elegir los 103 temas que formarían parte del álbum histórico hasta ese entonces para la industria musical por contener 5 CD, denominado El Salmón, un disco que hablaba del amor perdido y de la vida contracorriente, todo el álbum en sí transpiraba una agria melancolía, en el que muchas canciones presentaban un tono de despedida, para aquel entonces, en que vivía una ajetreada etapa de perdición, esa canción habría sido cruel, hoy día, él mismo lo decía, “bailemos una cumbia”. Y empezó a sonar “si alguna vez no me vuelven a ver, porque a mí como a todo se me olvida”, y Calamaro se volvió nuestro siempre, queriendo improvisar pasos simples que encendían la adrenalina total de los espectadores.

No hace falta decir que cantó al amor, al desamor y hasta a los sueños. Que desmentía a la musa como única fuente de inspiración, objetando que “no son asuntos pendientes, ni canciones urgentes”. Que pasaba sin reparos del más puro estilo rock con fuertes frases del tipo “Mejor hijo de puta conocido que boludo por conocer” a baladas simples y melancólicas como “Y sin saber por qué, me quedo viendo el sol caer, otra vez. Capaz de pasar sin remordimiento alguno del clásico rock argentino al que nos tuvo acostumbrados en sus primeros años, a la ranchera mexicana de José Alfredo Giménez, con Te solté la rienda, y de nuevo adaptarse con una profusa expresión en el No woman no cry del mítico Bob Marley.

Más que un show de uno de los artistas más importantes que vio nacer la Argentina, lo del 22 de mayo, fue un reencuentro entre un público fiel y un poeta brillante, que consiguió emocionar a más de uno “encerrado en una torre de marfil y con la soledad del cuarto de hotel”.

Muchos vivimos dos veces para repetir otra vez ese momento, para rematar con aquel clásico que le cantaba a su amada Mónica, la Flaca que se tatuó en el antebrazo hace casi década y media, y que cantó a dúo con los 5000 fanáticos que tanto esperaron este show, que se presentó con dificultades, pero que finalmente vio la luz de la mano de un Andrés Calamaro renovado y más pleno (quizás esto se debe a su mujer, a su hija, al éxito de su antología y por la expectativa del nuevo disco en puerta) y todos terminamos brindando con agua mineral, y levantando la guitarra al cielo como si fuese un trofeo.

Calamaro regresó para revelar emociones. Y ahora esperamos que el decreto se firme para que pueda venir “al menos cada sábado a Paraguay”. Para que el salmón nade en nuestro río más seguido.






Personalmente, lo asumo, no puedo ser muy objetiva cuando hablo de quien significa más de media vida mía. De quien desde que escuché aquellas Cartas Sin Marcar, pude entender que sería él quien iría a imponer el soundtrack de mi vida, día a día. Pese a todo, asumo que su concierto del 2008 me emocionó más (hasta el punto de llorar a mares al final), pero quizás la gran dimensión que tiene sobre mí este señor, es lo que hace que casi todo lo que él haga me parezca bueno. Y efectivamente. Ese es Andrés Calamaro. Llámenle cangrejo, pero es él quien nadó a su gusto en el público y en los corazones de quienes sus canciones son himnos de cada momento vivido en Plaza Francia, en el Palacio de las Flores, o en el Estadio Azteca.

jueves, 6 de mayo de 2010

Nada

O nothing, o nichts, o 何も

Vieron cuando te preguntan ‘¿Qué te pasa?’ y lo único que podés contestar es ‘nada’ solamente porque no sabés ni por dónde empezar. O directamente, ni vos misma sabés lo que te pasa realmente. O cuando vos misma tenés adentro tuyo tantas preguntas sin respuestas.

¿Quién soy yo? ¿Quién sos vos? ¿Qué estás mirando? ¿Qué ocultás? ¿Qué estás pensando? ¿Qué decías? ¿Qué callás? ¿Qué hay en tu alma? ¿Qué te hace falta? ¿Qué perdés? ¿Qué ganás? ¿Qué sabés de mí?

Como una de esas épocas de la vida en que parece que algo te falta, que no estás contenta con algo, que sentís que hay que hacer ‘algo’ para llenar ese vacío. El leve y trágico problema resulta que ni siquiera tenés las palabras exactas para explicarlo. Es decir, de repente tenemos tremendas ganas de desahogarnos, pero sin embargo, no nos queda más que tragarnos y guardárnoslo para nosotros mismos.

Nos ponemos nostálgicos, sensibles, extremadamente vulnerables. Estamos de malhumor con el mundo, muchas veces de forma inconsciente y nos volvemos capaces de llorar hasta viendo Terminator (?). Dentro de lo que sea humanamente posible, nos sentimos seres demasiado frágiles y complejos. Momentos en que ni siquiera estamos seguros de quiénes somos ni de lo que queremos. Creyendo que caminamos solos por calles que no conocemos, a través de la lluvia que va cayendo a nuestro paso, aunque esa misma calle, antes, pudo haber sido un deja vú. Solos, aunque muy en el fondo sepamos que no es así, que nunca lo fue. Pero siendo la única manera en que podríamos sentirnos fuertes e indelebles, con la soledad.

Para algunos hombres, ese ‘nada’ será otra de las tantas incógnitas a ser develadas de una mujer. Sin embargo muchos lo sabrán, pero pocos entenderán el dilema de las dudas existenciales (sé de dos personas que seguro me comprenderán sin pensar que soy ridícula, una de ellas mi hermano Albi y la otra mi amigo Fabián, quizás parte de este post también está inspirado en ellos) y sabrán ver que no es un simple momento de indecisión, que mucho menos tiene que ver con la ya gastada frase de “la edad conflictiva”, como los veintitantos. Tampoco se trata de tenerlo todo, sino de que aún así sintamos que no tenemos nada. En ese momento, sólo me da por pensar que soy una de esas personas que aparece un día y al siguiente se empeña en desaparecer de nuevo, solo a fin de buscar mi propio espacio, mi lugar en el mundo… De encontrarme a mí misma.

En fin. Enciendo la radio, me pongo unos jeans viejos, una remera y unas zapatillas gastadas de tanto andar y voy llevando mi corazón en la manga, sintiéndome afortunada bajo el sol o bajo la lluvia, sin sombrillas ni paraguas. Yo y me free soul (últimamente me enganché con Joss Stone y además de su onda y su música, me encantan las frases que compone, no sé por qué al escribir ‘free soul’, me vino alguna canción suya a la mente). ¿Podría alguien decirme qué más necesito? Quiero librarme de fantasmas que me persiguen desde hace tiempo. Que me dicen que muchas veces la vida no es lo necesariamente justa con unos cuantos, pero que sin embargo seguimos siendo soldados, que todos los días amanecemos para batallar guerras que nunca estuvieron siquiera en nuestros planes. Al fin y al cabo, ya nos vendieron eso de que todos venimos con una misión. De que lo importante no es llegar, sino el camino.

La próxima vez que te pregunten ‘¿qué te pasa?’, mirá a esa persona a la cara y retribuíle la interrogante ‘¿en verdad querés saber o preguntás por cortesía’? Al ver su cara vas a saber si vale la pena empezar o no. Probablemente la conversación siga con un ‘cuando decís nada es porque algo te pasa’. Y cuando eso ocurre es como lanzar una granada. Y te agarran unas ganas locas de gritar ‘nada’ en todos los idiomas y dialectos que te sepas. Y te das cuenta que contestar NADA termina siendo como destapar una olla de agua hirviendo.

En momentos así (o épocas, como diría mi abuela si me leyera), tal pareciera que la nada es un todo. Que no encontrás las palabras adecuadas para soltar ese sentido de desamparo, ese caudal de emociones que a veces nos asfixia. Si la otra persona consigue entender que en momentos como ese, las palabras salen sobrando, también sabrá que no hay nada que un fuerte y sincero abrazo no pueda sanar, al menos esporádicamente. ¿Es mucho pedir? Hay días que solo necesito saber que alguien está ahí, nada más.

Necesito que ese abrazo me cause sensación de que todo va a estar bien, pese a que haya sido un mal día, una horrible semana o pese a que sienta que los astros conspiraron en contra de mi persona… Con eso es más que suficiente. Tal vez después del abrazo, eso que llevamos en el corazón y que tanto espera por salir, nos termine por hacer feliz. Creo que en este caso sí es totalmente acertado (y aceptado) decir: “No sos vos, soy yo”. Así que ya saben.

Vieron cuando te preguntan ‘¿Qué te pasa?’ y lo único que podés contestar es ‘nada’ solamente porque no sabés ni por dónde empezar. Así estoy yo. No me pasa nada. Me pasa todo.

¿Ustedes tienen alguna duda existencial?




P.D.: ‘La nada es un todo’ me inspiró del comentario de uno de los tantos posts que leo. Creo que no encontraron mejor manera de describir lo que le pasaba a la dueña del otro blog y que ahora me pasa a mí. Bueno, constantemente, mejor dicho. A quienes me conocen les digo, déjenme desaparecer unas horas o unos días, prometo que son para renovarme y que al volver, me verán de nuevo con mi particular carácter y la misma alegría de siempre. Gracias a ellos, que me saben esperar cada vez que me invaden esas odiosas dudas existenciales cuando lo único agradable me parece el aislarme en mi asteroide B612.

Gracias por ese aguante incondicional. Ellos ya saben!:)



Buena música, descalza, relajada y con vinito en mano. También inspiró este post.

jueves, 29 de abril de 2010

A modo de preámbulo


Como el título lo dice, esto es nada más que un preámbulo a lo que les voy a presentar a continuación.

Se trata de una sencillo reportaje realizado después de asistir a una conferencia ofrecida por el Foro de periodistas Paraguayos, en que se trató el tema del futuro que les depara a los medios tradicionales de comunicación.

Antes de que se molesten en leer lo que sigue, quiero aportar un grano de arena a la nueva era de la información diciéndoles que estén preparados para los nuevos formatos y las transformaciones a las que se someterán nuestros medios (y me atrevería a decir que hasta algunos comunicadores). Hay muchos otros temas que me gustaría abordar en algún otro momento, como la monopolización de los medios, o el polémico análisis del periodista empírico (en particular, existen algunos muy buenos a quienes hoy considero mis mentores y estoy muy agradecida). Pero tuve la brillante oportunidad de asistir a esta conferencia y esto fue el resultado, una recoplicación analítica de lo mencionado y otra recopilación interpretativa de lo que me tomé el deber de hacer. Y lo dividí en dos partes para no hacerlo tan extenso en una primera impresión.

Por consiguiente, también me veo en el deber de advertirles que así como tienen que adaptarse a las tecnologías antes de que éstas nos pasen por encima, no permitan, jamás, que se apoderen de sus vidas. Contrólenlas a ellas, por nada del mundo dejen que sean ellas quienes gobiernen sus vidas. Después de todo, seres humanos como nosotros, solo que con un poco más de destreza y práctica en estas cosas, fueron quienes los crearon.

Lo último que les digo es que los medios y las herramientas pueden cambiar, mutar, evolucionar,pero el compromiso siempre sigue y seguirá siendo el mismo. Y ese compromiso es mucho más importante que cualquier cosa.

Esonomásqueríadecir.

Ahora analícenlo ustedes mismos.

La nueva era de la información. PARTE I

DIARIO IMPRESO vs. DIARIO DIGITAL


Hoy, una computadora con acceso internet, puede simplificarnos significativamente la vida. El académico y periodista norteamericano Philip Meyer, profetizó que en abril del año 2043 se imprimiría el último diario en papel, augurio proclamado en su libro ‘The Vanished News’ (‘El periodismo que se desvanece’), y pronosticando así el fin de la prensa escrita, propiamente dicho.

Analicemos lo ocurrido en los últimos años en Estados Unidos.
Trece millones de ejemplares perdieron los diarios impresos, lo que llevó a despedir a cantidad de periodistas y disminución del plantel. Sin embargo, el número de lectores de diarios digitales creció en Internet de cero a setenta y cinco millones.
En Brasil, sin embargo, caso contrario, debido a la mejora en la economía, los últimos años aumentó considerablemente su número de lectores de diarios impresos, desterrando así el mito de la poca vida útil que se viene proclamando desde hace 50 años a estos medios tradicionales.

Se especula la evolución sistemática a un nuevo tipo de periodismo, en que no se trata de llegar a una competencia entre el digital y el impreso, sino dándose un desdoblamiento y una transformación a un nuevo estilo de medio masivo, desarrollándose mutuamente. A fin de cuentas, hoy día, los medios digitales aún no pueden existir solos, todavía no resultan muy rentables para subsistir por cuenta propia, debido, sobre todo, a que las grandes corporaciones y anunciantes (entiéndase por auspiciantes publicitarios y comerciales), así como los mismos medios tradicionales, aún no han cambiado el chip mental para centrarse en una circulación más dirigida, comercial y digital.

Jeff Jarvis, crítico de televisión, fundador de la revista ‘Entertainment Weekly’, columnista del ‘San Francisco Examiner’ y profesor de Periodismo en la Universidad de Nueva York especula que en un futuro (no tan lejano) cobrar por las noticias en la red podría ser un suicidio, puesto que muy poca gente estaría dispuesta a pagar a cambio de ser informado. En pocos años más, la empresa informativa ya no se podrá permitir ser enorme, haciendo todas las noticias y empleando a todos los periodistas, sino que deberá colaborar con las famosas redes de ciudadanos y los blogueros para volverse más eficiente.

Con la llegada de Internet a nuestras vidas, se rompieron totalmente las barreras de espacio y de tiempo. Tener acceso a medios tradicionales de cualquier parte del mundo, sin importar los husos horarios o la transmisión momentánea, se ha vuelto algo tan sencillo pudiendo llegar así a todos lados.

En este momento, se instaló como algo muy de moda, el denominado periodismo ciudadano. Lo escuchamos por todos lados, pero en realidad pocos saben que esta nueva evolución del periodismo tradicional cobró mayor auge en Corea del Sur con el periódico Ohmynews que sólo se publica en Internet, y que nació hace más de cuatro años, que en su redacción cuenta con más de 36.000 particulares registrados, que desde sus casas, tan pronto informan de cualquier novedad como redactan una crónica sobre el último estreno de Hollywood. En su país ha tenido un éxito arrollador y actualmente es uno de los medios de comunicación de referencia, con más de dos millones de visitantes cada día. Según su fundador, el periodista Oh Yeon-Ho “con OhMyNews, deseamos decir adiós al periodismo del siglo XX, donde la gente veía las cosas a través de los medios tradicionales y conservadores. El concepto principal es que cada ciudadano puede ser un reportero. Un reportero es el único que tiene las noticias y quien está tratando de informar a otros”.

Y ante estas declaraciones, a los periodistas de la vieja escuela nos queda preguntarnos: ¿Qué pasará con los periodistas profesionales si hoy día cualquiera que tenga acceso a Internet puede convertirse en reportero? La respuesta no es sencilla. Los periodistas veteranos deben ir emigrando a áreas digitales. Nunca será lo mismo leer a un periodista que haya pasado por una escuela o que sea llamado empírico efectuando la investigación y recolección de información. La esencia del verdadero comunicador está en salir a la calle a buscar la noticia. El que procesa la información debe ser una persona especializada, porque a medida que nuestra educación deje de crear analfabetos funcionales, la sociedad se volverá más exigente y va a pedir un profesional que procese debidamente la noticia.

La nueva era de la información. PARTE II

LOS MEDIOS DEL FUTURO


De ahí que es importante enseñar a hacer periodismo con nuevos formatos, de otra manera, se están formando simples y futuros desocupados. A medida que las tecnologías van avanzando, a medida que la gente va accediendo a ellos, los periodistas podemos pasar a convertirnos en obsoletos, como una cámara a rollo o un celular ladrillo. Puesto que hoy ya no basta con saber leer y escribir para ser comunicador. Hoy día también se exige tener otros conocimientos de gran valorización, como editar videos, crear mapas interactivos, saber utilizar las redes sociales… Es decir, se exige, sin tapujos, periodistas capaces de brindar información multimedia.

Se preguntarán entonces, por qué después de todo lo dicho y descubierto hasta ahora por la insaciable sed de curiosidad del ser humano, se siguen comprando diarios impresos. A eso voy. El periodismo de análisis y de profundidad sólo lo sigue teniendo el diario en papel, pues el mismo ha ido mutando a un periodismo más profundo que el periodismo digital. Lo dijo García Márquez: "No importa quién cuenta primero, sino quién cuenta mejor". En síntesis, ni Internet, ni las radios ni la televisión tienen esa capacidad de hacer llegar una noticia con todos sus paradigmas. Y más teniendo en cuenta que hoy día Internet no se usa solamente para tener presencia en el resto del mundo, sino también para muchas otras cosas. Y Paraguay puede no resultar un buen ejemplo de ello, teniendo en cuenta el escaso acceso a Internet y el alto costo que pagamos por el servicio. Cuando en Japón, de a poco, se va instalando 10 MB por casa. ¡Imagínense! ¡Por casa! En Estados Unidos, durante el 2009, Internet facturó más que la televisión. Y los locutores parecen sentirse confundidos en cuanto a la primicia, ¿publicarlo primero en la web o en la radio? Es categórico que el papel va a llegar a su extinción definitiva en algún momento. ¿Cuándo? A medida que haya más ancho de banda y tecnologías nuevas, a medida que se sigan instalando planes del tipo ‘una computadora por niño’ y otras estrategias maravillosas que permitan al paraguayito subdesarrollado acceder a la caja maniática, pero así también, brillante, más conocida como PC.

La abolición del papel no solo será el paso a una nueva era periodística, teniendo en cuenta los árboles que talamos para que se impriman alrededor de cien mil ejemplares por día en un país en que se ha producido una baja del 35% de ejemplares vendidos desde el año 1997 hasta la fecha. Es un dogma que el medio no va a desaparecer como todos temen, va a tener otro lenguaje nomás. Y eso va a ocurrir solamente a medida que tanto empresarios, como anunciantes e instituciones cambiemos el chip mental de que Internet es la nueva era de la comunicación. El New York Times, uno de los periódicos más importantes del globo, cobra el ingreso a su página web, tras la baja de demanda producida en los últimos años. Por este motivo es que debemos estar preparados para que dentro de los próximos diez años, podamos ver a los medios totalmente transformados. Todo se distribuirá de forma electrónica e Internet acabará con los diarios de papel, aunque en Paraguay será un trabajo que irá en aumento de manera lenta y trabajosa.

El medio digital es un medio en sí mismo. Si bien es cierto que Paraguay puede estar atrasado en muchas cosas, no así en telefonía móvil. En que tenemos más novedades que en Brasil, por ejemplo. Y ese es el soporte que debe empujarnos a exigirnos a nosotros mismos a decidir no ser unos analfabetos funcionales. Los periodistas de radios, en la mayoría de los casos, nos volvemos diario-dependientes. Y esto se vuelve un círculo vicioso a no acabar, convirtiéndonos en periodistas reciclados, que a su vez es una desventaja de que se extinga el diario de papel. Si el diario tradicional va a seguir siendo eco de lo que ocurrió ayer, está condenado, penosamente o no, a la extinción.

En mi posición de futura periodista, que me confiere mi papel de estudiante, considero a la capacitación una cuestión personal. Cada uno de mis compañeros, incluso yo misma, podemos cumplir una carga horaria, pasar los exámenes, asistir a clases y aún así ser uno más del montón. Por eso considero que nuestra capacidad no solo depende del medio en que nos tocase trabajar, sino más bien, de nosotros mismos. Internet se volvió en un placer culpable de jóvenes que cuelgan y ventilan sus vidas en la red. Las redes sociales, incluso, si no sabemos controlarlas, pueden manejarnos sin permiso siquiera. Pero así también, Internet da la posibilidad de que esta nueva camada y generación de jóvenes que ya nacimos en una era en que casi todo está automatizado, tratemos de informarnos y leer hasta libros digitales de infinidad de autores y páginas, y ya no debe de extrañarnos el hecho de que en pocos años no necesitemos teclados para ver nuestras palabras traducidas a un ordenador. Y quizás, incluso, la digitalización de los medios, destierre de una vez por todas, la monopolización institucionalizada de los mismos, convirtiéndolos no en un periodismo ciudadano, pero sí en la voz mediática del pueblo. Y creo que ese tema debe ser desarrollado en otro reportaje.

A fin de cuentas, ese es el tema central de este post, con una pregunta retórica que dejo al aire para que en unos años más sea debidamente respondida: ¿Cómo serán los medios del futuro? ¿Una suerte de Supersónicos paraguayos? Una interrogante que solo encontrará su respuesta con el fortuito o no correr de los años.




P.D.: Gracias al Foro de Periodistas Paraguayos, que organizaron una Conferencia sobre el futuro de los medios tradicionales, en el Auditorio del Amba’y de la Universidad del Norte y que contó con la presencia de figuras del medio como Andrés Colmán Gutiérrez (por Última Hora), Rufo Medina (por ABC Color), Leo Rubín (por Holding de Radio), Edwin Brítez y Jorge Benitez. Gente que en muchos estudiantes, como yo, lograron abrir la mente en cuanto a lo que nos depara el futuro como periodistas a los que nos exigirán ser multipatéticos y no solamente aprendices de la vieja escuela. Estos son los créditos que les otorga a estos grandes valores de la comunicación una principiante periodista que sueña con ser escritora. Mis más sinceros agradecimientos por su labor.

lunes, 26 de abril de 2010

¿Libertad de expresión o Comunicación institucionalizada?

"La pluma es la lengüa del alma". Miguel de Cervantes Saavedra.


Un 26 de abril, pero de 1845 y bajo el Gobierno de Don Carlos A. López, en una máquina impresora adquirida en Río de Janeiro, se imprimía el primer número de El Paraguayo Independiente. Esta publicación, principalmente, respondía al esfuerzo por obtener el reconocimiento de la Independencia Nacional.
Y con esto nace el periodismo paraguayo. En síntesis, hoy cumplimos 165 años como el nuevo poder. Uno arraigado en épocas de dictadura, un cuarto poder no estatal ni Gubernamental y un contra poder institucionalizado.

Desde entonces, el periodismo en el Paraguay ha pasado por un desarrollo difícil que vio la luz con El Paraguayo Independiente, que tuvo una efímera vida tras lograr mencionado objetivo.

Durante la Triple Alianza jugó un papel importante reconociendo la valentía del soldado paraguayo y defendiendo la soberanía del país. En la época colonial, el Paraguay vivía una prolongada era de pobreza e incomunicación. Una era que no permitía el ingreso de publicaciones extranjeras que propagaran ideas revolucionarias de libertad y emancipación.

Ya producida la Independencia e instalada la dictadura del Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia, fue reprimida la introducción al país de correspondencias, periódicos, cartas, gacetas y libros.

Recién, luego del deceso de Francia y ya instaurado el primer Presidente Constitucional, Don Carlos Antonio López, en 1844, dejaron las puertas libres al comercio extranjero facilitando el ingreso desimulado de noticias y correspondencias.

Para acallar la campaña periodístcia ejercida desde el Río de la Plata contra la política del Gobierno de Paraguay, don Carlos se vio en la necesidad de abrir el primer establecimiento de una imprenta.

Conseguido el objetivo de que Argentina reconociera nuestra soberanía, El Paraguayo Independiente perdió su razón de ser el 18 de setiembre de 1852, luego de haber sido publicado 118 números.

A partir de 1853, iban apareciendo El Semanario, Eco del Paraguay, La Aurora, El Centinela... Durante la Guerra del '70 aparecieron también otros órganos de guerra como El Cabichui, Cacique Lambaré, La Estrella...
Luego de la Guerra Grande, el periodismo adquirió inusual difusión por ser el único medio de comunicación pública. Y siguió su proceso evolutivo.

Hoy, 165 años después, al periodismo paraguayo le sigue siendo tan difícil como en sus inicios de vida. Ya se instaló, en teoría, la libertad de prensa, pero la monopolización de los medios por parte del enriquecimiento desmedido arrastrado desde la época stroessnista en favor de un pequeño círculo beneficiado, es innegable. Existe la libertad de expresión, pero seguimos siendo censurados cual si fuéramos títeres de una densa postura institucional. Nos autocensuramos porque a pesar de ser la voz del pueblo, por encima de todo está la posibilidad de comer y trabajar en un país con escasas oportunidades.

En un país con una dictadura enmascarada como la nuestra, donde la gente con talento se va pronto y los malvados y mediocres envejecen apaciblemente, debería ser un orgullo que un joven Alfredo Seiferheld haya sido capaz de innovar el formato de la acartonada hisográfica paraguaya y que no logró uno de los sueños de su vida, ver caída la dictadura de StressnerM murió hace más de 20 años sin riquezas ni poder y sin haber ocupado jamás un cargo público. Como periodistas deberíamos saber que Santiago Leguizamón cometió sus errores, pero murió honrando su profesión, aunque sacrificándose en balde a causa de una impunidad que hasta hoy sigue siendo el pan nuestro de cada día.

Con 165 años, bien valdría la pena evaluar nuestra madurez laboral (evaluar justamente, si es que la hay). Los jóvenes periodistas somos privilegiados por haber crecido ya en una generación sin miedos ni inhibiciones políticas de ningún tipo. Honremos las memorias de fantasmas proscriptos y héroes glorificados y no reconocidos, como Alfredo y Santiago.

Que lo que ellos han aportado, no solamente quede enterrado en nuestras memorias, que no quede sólo para la historia, que su implacable labor sea ejemplo de dignidad y ética periodística. Honremos la memoria de Rafael Barret, que aseguró que en Paraguay se volvió "bueno" y que demostró ser más paraguayo que muchos nacidos en esta tierra, desarrollando la parte más importante de su carrera y formando su familia a quí. Dejando como legado un invaluable ejemplo de honestidad, lucha y lealtad en pos de la verdad y de los más necesitados.

Aún así, con todos los pros y los contras de esta apasionante vocación (porque tiene que ser una pasión para decidir tomarlo como parte de nuestras vidas): ¡Feliz día, colegas! Empíricos, de carrera... No importa. Pero levantemos la voz en favor de la verdad, la justicia y la paz.

Seamos la voz de los sin voz que necesitan un país mejor.
(De hecho, todos lo necesitamos).



Y a modo de conclusión y con la imaginación de apagar velitas por este día, de corazón deseo la desmonopolización de los medios, que el "chonguismo" no sea el único modo de conseguir un trabajo digno en un país mediore como el nuestro .

Que el ADN de miedo no nos lleve a censurar noticas que escondan nuestras verdades. No podemos pedir un periodismo excelente cuando la sociedad misma es mediocre, cierto. Por eso, hagamos valer nuestro trabajo buscando dignificar la existencia de un país lleno de revoluciones, guerras y golpes de Estado, en pos de los más necesitados.

Lo que antes era la dictadura stroessnista, hoy es la dictadura de las corporaciones, la itaiputización del periodismo. Que la guerra de proporciones incalculables que hoy existe en nuestros medios, llegue a ser en favor de un pueblo que necesita de un cuarto poder sustentable, que busque el verdadero bien común, y que consiga un giro radical dentro de nuestra historia. Que no vendamos nuestra conciencia al mejor postor. Que con el paso de los años, lo único que va a quedar realmente plasmado, va a ser nuestra dignidad, aunque los "empresarios mediáticos" se nieguen a reconocerlo. Algún día, en este país, los buenos serán recordados como tales.

Esonomás.


¡CHEERS!

P.D.: Mis agradecimientos cordiales a la gente, familia, amigos, conocidos y hasta desconocidos que me hicieron llegar sus felicitaciones. Todavía no soy oficialmente periodista,pero a punto. Y me siento más periodista que muchos. Busco trabajo, por ahí saben de algún lugar que necesite redactora, productora o publicista, les estaré eternamente agradecida. Sería el mejor regalo que puedan darme hoy o cualquier día =)