sábado, 5 de junio de 2010

F5


El ser humano es inconformista por naturaleza. Siempre quiere lo que no tiene.

La vida, el ser, los sueños… Todos ellos se conjugan en un verbo tan símil que nadie parece verlo, que nadie puede tocarlo, VIVIR. Todos somos humanos, todos somos errantes, sin embargo, para mi ideología marciana, el único nexo que puede unirme a alguien es el sentimiento puro.

Siempre quiero lo que no tengo, quiero estar allá y no disfruto del lugar que ocupo ahora. Suelo correr hasta esa persona que no se ha percatado de mi existencia, mientras ni yo misma me percato de la persona que con ansias busca tomarme de la mano para caminar conmigo. Lloro por la leche derramada y valoro lo perdido.

Sin duda, el mundo está de cabeza y pareciera que el planeta está por explotar.
Tengo el dedo índice inservible, a punto de ser enyesado. Me vuelvo devota del F5 esperando alguna respuesta laboral y existencial. Y como una autómata refresco cada dos por tres la ventanita de mi correo, con la esperanza de encontrarle alguna respuesta que pueda cambiarme la vida, deseando no encontrarme todo el tiempo con alguno de esos correos que dicen que “si no se lo envío a 34826 personas en 5 segundos voy a tener 832 años de mala suerte”, o algo así.

Paso por mil errores que cometo quizás más de una vez. Felices de los errores que me abofetean en el momento indicado, a fin de mostrarme el camino. Es difícil moderar la ansiedad y adaptarse a los tiempos. Y más para alguien que nunca se caracterizó por la paciencia y sí por ser inquieta.

Finalmente, decidí actualizar mi vida. Darle F5 a mi andar. Y hoy puedo aprender a amar lo bueno y lo malo del día, a subir con pasos firmes a mi escenario cotidiano. Hoy ya duermo profundo, sueño lindo y me despierto sin angustias. Hoy me siento capaz de frenar todo para pasar una tarde solamente tomada de la mano de la persona que supo esperar a que cometa mis errores, que aprendiera de ellos y alzara la vista para mirarla a los ojos. Hoy asumo lo perdido sin lágrimas, y canto victoria por lo obtenido.

Cuánta gente he escuchado que dejó pasar la vida por miedo a arriesgar un corazón y por no apostar una sonrisa. Hace poco alguien me dijo que el mundo no se detiene para que vos arregles tu corazón roto. Por fin lo entendí. Todo pasa por alguna extraña razón y a veces nos quedamos embobados buscando atribuirle un gran significado cósmico a un simple suceso terrenal, que no siempre importa la razón, sí la intención, o el simple hecho del suceso mismo.

Hoy quiero presionar F5. Y actualizar amistades (Conejo, siempre vas a estar en mi corazón pese al tiempo y a la distancia, el amigo que desde hace casi 10 años me aguanta en todas mis decepciones amorosas y mis actitudes conflictivas, me escribió después de mucho solo para saber cómo estaba, para contarme de su vida, que se quiere casar, y preguntar por la mía. De más está decir lo feliz que me hizo), reencontrarme con amigos del colegio y de otros lados que hace mucho no veía (Rossy, amiga que conocí en el CCPA, volver a verla después de tanto me alegró la existencia, en serio, que me cuente que también hace teatro y que como yo empezó a entender que eso de que nuestros padres nos hayan metido a estudiar inglés sí fue una de las mejores inversiones que hicieron por nosotras; prometimos volver a encontrarnos, no le atribuyo a las casualidades, sino a un suceso terrenal que me hizo ver cuán bello es recordar cosas lindas con personas que llegaron a ser tan importantes en mi vida), asistir a lugares que hace tiempo no iba. Escuchar música de antes, leer por enésima vez El Principito, para comprender que “lo esencial es invisible a los ojos” y que los adultos siempre están pendientes de los números, y no de las esencias. Disfrutar de mi soledad tomando un buen vino, escuchando bossa nova o viendo La Vida Es Bella. Llorar cuando veo sola una película romántica mientras me abrazo a un peluche y río a carcajadas en el teléfono cuando hablo con un entrañable amigo. Qué más da. Me actualizo nomás. Hago lo que siempre quisieron hacer algunas personas y que no lo hicieron porque alguien más los estaba mirando. ¡Al Congo mi pánico escénico!

Por eso hoy le doy F5 a mi ordenador interior. Para no olvidarme que ese HOY es alcanzable para cualquier mortal. Porque ese HOY… Puede ser todos los días.

Vale la pena arriesgar una sonrisa, a la larga puede convertirse en más que una carcajada, a fin de cuentas, a lo mejor ir a lo seguro sea el método equivocado.

Dále F5 a tu vida también. Y sonreí pese a que el mundo haya empezado a girar del revés. Por ahí con una sonrisa no se cambia el planeta, pero sí se puede alegrar algún corazón. Yo, desde hoy, decidí hacerlo, porque yo quiero ser diferente al resto.

¿Te unís?

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