martes, 29 de septiembre de 2009

Juego de palabras + Manitas mágicas = Humor lúdico


A veces Paraguay pareciera no ser Paraguay. Y es que resulta raro y a la vez sorprendente ver cómo el paraguayo puede hacer maravillas bajo presión. Es decir, ofrecer shows de primer nivel cuando pesa el título de que Asunción sea la Capital Americana de la Cultura 2009.

Pocas veces tenemos la oportunidad de asistir a un concierto de tan alta calidad como el que se vio el pasado 25 de setiembre en la discoteca Kandi. Cuando dos compinches y dicharacheros como Kevin Johansen y Ricardo Siri subieron al escenario para brindar al público una noche de música y dibujo, que al final de la velada pasaría a ser innolvidable para todos los asistentes.

Es indudable que la música de Johansen tiene un público específico capaz de escucharlo sin sentirse aturdido con sus letras descontroladas, llenas de ironía y juego de palabras y sus extrañas melodías. Hace menos de un año había pisado por primera vez suelo paraguayo para deleitarnos con su grupo The Nada en el teatro Lírico del BCP, en un show espléndido y memorable. Pero esta vez vino en compañía del aclamado dibujante de la revista sabatina, ADN Cultura, del diario La Nación de Argentina, Ricardo Siri, más conocido como Liniers, para presentar Oops!, el libro que incluye los temas más importantes del cantante, interpretados por las inocentes y originales caricaturas del historietista.

La conexión lograda entre ambos artistas atrapó por completo a la concurrida y entusiasmada asistencia del amplio jardín de Kandi. Y es que la simpatía derrochada y el inagotable carisma de Liniers casi se robaron el espectáculo que debía ser propio de Johansen. Pero sus ingeniosas letras, complementadas con la gran imaginación de su compañero, hicieron que el público no se perdiera detalle del show.

Road movie fue el primer tema interpretado por Kevin, mientras Liniers arrancaba las primeras carcajadas al auditorio con sus dibujos delirantes. Su inagotable fuente de imaginación echó a volar después con canciones como No voy a ser yo, Puerto Madero y Ese lunar. Para estas alturas del espectáculo, este creativo dibujante ya se había metido al público en el bolsillo. Su gran genialidad, sumada a su alta dosis de simpatía hizo que se comiera a la concurrencia, que no cesaba de corear su nombre una y otra vez. Tal era el protagonismo de Liniers, que el músico canadiense-argentino parecía no inmutarse, pues disfrutaba tanto como el público las ocurrencias de su acompañante, y más cuando las obras maestras de éste terminaban dobladas como avioncitos para caer sobre el público con una dudosa puntería (¡qué gusto que Liniers se dedique a las historietas y no a la aeronáutica! ¡Yupiiii!).

El repertorio siguió con Anoche soñé contigo, La luna sobre Porto Alegre, Mc Guevara o Che Donald's, Desde que te perdí y el ya clásico de su repertorio Down with my Baby. Entre tantas presentaciones seguidas en Lima y Rosario, Liniers debió haberse aprendido gran parte de las letras de su compañero músico, a tal punto que le hacía los coros rematando siempre con su peculiar estilo. Y queriendo incursionar en la música al intentar apuntarle con las notas a la armónica.

La complicidad entre ambos era innegable. Y más cuando interpretaron sus propias versiones de clásicos de los Eagles como Hotel California, bajo el título de Hotel Patagonia, o de A-ha el tema Take on me. Tras estos temas deleitaron con Oops!, título que da nombre al libro que lanzaron juntos. Además de seguir con Daisy, La cumbiambera intelectual, Sos tan fashion y No me abandones, momento cuando Liniers quiso improvisar una coreografía.

Para el "otra, otra", o sea, el bis, se invirtieron los papeles y mientras Johansen dibujaba, Liniers empezaba a interpretar en la guitarra tres notas del clásico de Bob Dylan, Knockin' on heaven's door.

De esto también podemos quitar algún valor: no todo lo que parece es. Podemos ser cantantes que dibujamos mejor de lo que cantamos, o ser dibujantes que cantamos mejor de lo que dibujamos. O en la profesión que fuere. Más allá de todo, este espectáculo fue único. Ahora queda esperar que regresen dentro de poco para la revancha más dulce de todas: Johansen + The Nada + Liniers. Sería lo máximo, ¿o no? Podemos decir que no siempre lo que vemos por fuera es precisamente lo verdadero, sino más bien lo que está detrás de nuestros ojos.

Experiencia que seguro será recordada por mucho tiempo. Porque esta clase de espectáculos da gusto presenciar, sabiendo la calidez y la calidad de los protagonistas. Y sobre todo ahora, que más allá de que Johansen y Liniers guste o no a cierta mayoría, quedará marcado como uno de los mejores shows que tuvimos por Asunción este 2009. Y de esos espectáculos que no vemos pasar muy seguido por acá.

Y eso es lo incuestionable.

P.D.: Quiero aclarar que la foto que encabeza el artículo no es mía, es de una amiga, Vero V, a quien le va el agradecimiento. Imaginaba que no le iba a molestar que copiara alguna de sus fotos para esto, pero necesitaba acalararlo acá. Ahora sí ya estoy tranquila.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Sobre Uruguay y célebres homosexuales

Qué tema este de Uruguay. El 9 de setiembre se convirtió en el primer país latinoamericano que legalizó la adopción por homosexuales. Y como no era para menos, la controversia desatada a raíz de esto relinchó en todo el mundo.

El Senado uruguayo dio luz verde al proyecto de reforma del Código de la Niñez y la Adolescencia que otorga el derecho de adopción a toda pareja en unión concubinaria, convirtiéndose en el primero de LA en defender este derecho. La iniciativa es que los adoptantes deben tener al menos 25 años y 15 más que el niño en cuestión. La ley uruguaya equipara los derechos de matrimonios heterosexuales y homosexuales, siempre y cuando convivan más de cinco años.

Obviamente la Iglesia Católica se opone rotundamente al proyecto porque "desde el Génesis, en la Biblia, se dice que Dios creó varón y mujer" y porque aceptar esto "es ir contra la ley de la naturaleza". Pues además, en una familia son fundamentales los roles paternales y maternales bien definidos.

Uruguay es el país con mayor porcentaje de gente adulta en LA. Es decir, más del 60% de su población demógráfica supera los 40 o 50 años de edad, por este motivo es tan importante para ellos reconocer la unión libre y el concubinato entre personas del mismo sexo, motivo principal por el que se concretó la adopción por parejas homsexuales.

En efecto, este diminuto país de solo 3.4 millones de habitantes aprobó la unión civil entre parejas homesexuales. Y Tabaré Vázquez firmó, en mayo, un decreto que derogó la normativa que impedía el ingreso de homosexuales a las Fuerzas Armadas.

De esta misma manera, el Senado aprobó en diciembre un proyecto de ley que habilita el cambio de nombre y sexo desde los 12 años de edad, aunque aún debe ser votado por la Cámara de Diputados, algo que podría ocurrir más pronto que tarde.

La discriminación a los gays, no es diferente a la discriminación racial, religiosa, política o social. Es lo mismo, pero con nombres distintos. Es cierto, romper con una estructura familiar que consiga el equilibrio emocional del niño adoptado es primordial para que el mismo pueda definir su lugar y su función en el círculo. Pero convengamos que tantos homosexuales como negros, evangélicos, pobres y políticos existieron desde siempre. Que pensadores como Oscar Wilde, Sócrates y Platón fueron célebres homosexuales de su tiempo.

Wilde, perseguido y encarcelado, desde la prisión de Reading escribió De Profundis, que toma la forma de una larga y emocional epístola épica a su amante Alfred Douglas y que no fue publicado hasta cuatro años después de su muerte.
Sócrates, es recordado como maestro y amante de hombres jóvenes. Él decía que el amor comienza con la pasión erótica de un hombre maduro por un joven que representa la belleza. Sí, convengamos que esa joven belleza podría ser el agraciado Dorian Gray personificado por el mismísimo Wilde.
Platón, principal discípulo de Sócrates, que fue el profeta del "amor platónico". Para él la mayor riqueza de un joven era un buen amante, y para un amante, un joven amado. Bueno, no es tan complicado, ¿o sí?
Se dice que con Safo, la poetisa griega comenzó la historia del lesbianismo, porque en una época muy difícil para el sexo femenino ella tenía los pantalones para enfrentarse a los hombres.
El genio militar que a los 20 años tomó el trono y que en muchos años no perdió una sola batalla, tuvo muchas esposas, pero ninguna descendencia, y 'se dice' que su amor más grande fue un hombre. ¿Lo saben? Es el gran Alejandro Magno.
Leonardo Da Vinci. ¿Qué le dio al mundo? Legados inmensos e infinitos que nunca dejarán de sorprendernos. Genio en numerosas ramas: desde la ingeniería hasta la arquitectura. Aunque fue la pintura lo que lo llevó a ser célebre y memorable. Se rumoreaba que era muy varonil y atractivo y que a los veintitantos años tuvo problemas con sus inclinaciones sexuales.

Si hasta especulan las malas lenguas que San Agustín, sí, el famoso santo padre de un niño y que creía firmemente en la conversión que se hace desde el corazón, tuvo encuentros homosexuales en su juventud hasta que después pudo tomar el camino del 'bien'...

Reprochar a una persona que se niega a aceptar lo que la naturaleza le ha otorgado, es lógico. A Harvey Milk lo mataron por provocar subversiones y optar por la minoría, y fue el primer gay en conseguir un cargo público, en Estados Unidos. Pero no solo luchó por los gays, sino por la minoría. Por aquellos que no tenían voz ni voto. Por los discriminados y discapacitados, por pobres y negros.

Buena o mala, la ley ya está aprobada. Solo el tiempo dirá qué clase de hijos traemos al mundo y qué clase de padres los crian. Cualquiera puede ser padre y todos estamos en nuestro derecho de aprobar o desaprobar social y moralmente estos actos. Al final de todo, la única conclusión objetiva a la que se puede llegar en estos asuntos es que las leyes sociales condenan más que cualquier demanda judicial o pena de muerte, en el caso que fuere. Y me incluyo entre las leyes sociales que condenan, porque ahí entramos todos en la misma bolsa.

jueves, 10 de septiembre de 2009

¡Hola Sudáfrica!


Contundente, certero y hasta cruel, pero ahora sí podemos decir, literalmente, que Sudáfrica nos espera.

Paraguay, que es “uno de los equipos más sólidos de esta clasificación”, como lo dijo el comité organizador de la Copa Mundial al felicitar a la Selección por el logro de anoche, ganó claramente la puja. Y es que este encuentro era importante no solamente por los puntos en juego, sino por el mismísimo rival. La dos veces campeona del mundo, la legendaria, la extraordinaria, la siempre poderosa y peligrosa Argentina, jugó el partido más sombrío de esta campaña. Si lo de Brasil, en Rosario, fue doloroso. Lo de Asunción ya fue casi un certificado de defunción.
¿Y para qué lo que vamos a negar? Es evidente nuestra algarabía por la clasificación, y claro, más sabiendo que no es pues lo mismo clasificar a un mundial ganándole a Perú o a Bolivia, que haciéndolo derrotando a la gloriosa albiceleste. Es así de simple.

Lo importante es que se ganó, cierto. Pero más lindo aún es tener la conciencia tranquila de que se ganó dignamente, y como debía ganarse: con broche de oro. La Albirroja jugó al fútbol, desplegó talento, jugó en equipo, y aún así las individualidades nunca dejaron de brillar. Desde el arranque, Paraguay demostraba que este partido, sin duda iba a ser diferente a los demás. Y me jugaría a decir que fue el mejor partido que jugó la selección en estas eliminatorias. Lástima que no a todos los rivales se les pueda poner la camiseta de Brasil o Argentina, como dijo el Tata. Porque es obvio que a los muchachos les motiva enfrentarse a grandes estrellas. Y gracias a la garra y a la pasión, hoy todo el mundo habla de lo único que en este momento puede enorgullecernos de ser paraguayos: la casaca.

Mientras, la FIFA está que explota. Portugal va mal encaminado, ni siquiera consigue alcanzar los puntos necesarios para la ubicación que da pie al repechaje, algo que va contra el orgullo del más caro de la historia, Cristiano Ronaldo. La celeste, que está en mencionada línea, no consigue entender qué es lo que ocurre. En qué momento comenzaron a decaer. “Mi Maradona es Messi”, decía el Diez antes de jugar en El Gigante de Arroyito. Y “el mundial de Messi” como muchos se empecinaron en llamar al encuentro deportivo más importante de la historia, corre riesgo de no contar con el bonaerense de 22 años y estrella del Barça español. Los cuestionamientos son muchos, empezando por el Dios de los argentinos, encarnado terrenalmente en Diego Armando, el ex diez y pibe dorado del fútbol.

Lo que sí es cierto, es que en la derrota en el Defensores, parecía no haber haber ningún mejor jugador y ningún campeón del mundo. En la cancha, Leo, Diego y su selección no parecían más que sombras deambulantes a la merced de un equipo fuerte, decidido y seguro de su propio juego, más seguro aún de las cartas que se estaban jugando. Primero la clasificación y segundo la ilusión de la hinchada. El único que no aparentaba tanta perdición fue expulsado apenas empezado el segundo tiempo. Y bueno, es que la Brujita Verón no era el único desesperado por el bajo rendimiento albiceleste, todos corrieron un partido en que jamás apeligraron al rival y que la albirroja podía ganar caminando. A fin de cuentas, ¿para qué queremos nosotros a Messi si tenemos a Salvador? Pongo las manos al fuego de que si Cabañas era brasilero o argentino, valdría 60 millones de euros ahora mismo. ¿Lo pagarían?

Ganamos, ganamos bien y punto. Ahora queda ganar estas eliminatorias. Primero a Venezuela allá y después a Colombia en casa. Y permitir que Gerardo Martino no solo dure como cabeza de la flamante Albirró, sino que sea lo que él quiera: hacer su propia historia. Que ya la ha empezado, dicho sea de paso.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Cada vez más cerca del sueño mundialista


Paraguay 1- Bolivia 0.
Definitivamente al Chava no le pudieron poner un mejor nombre que el que tiene. Con todas las letras en mayúsculas y con todas las flores y los colores que existan. Una vez más, el paso salvador de Cabañas consiguió que la Albirroja triunfe y más dejando los tres puntos en casa. Esos sufridos tres puntos, los más importantes de toda la jornada eliminatoria, porque son las unidades que nos permiten seguir soñando -y empezar a pisar- con ese bello e inimaginable pedazo de tierra conocido como Sudáfrica.
Hubieron otros igual de destacados, como Ledesma, que demostró con creces por qué el Tata lo convocó, y Nelson Haedo, que como siempre, hizo saber porqué cuenta con la indiscutible confianza del entrenador.
Anoche nos conseguimos los pasajes y ya empezamos a preparar las maletas para embarcar al extremo meridional de aquel enigmático continente llamado África.
Vamos por partes. Paraguay jugó un partido con pocas luces, para nada brillante, pero reconozcamos que fue un triunfo merecido desde el punto de vista que jugó con mucha fuerza, voluntad y paciencia. Fuimos muy superiores a la hora de atacar. Y mientras nuestro medio campo se dormía, Bolivia presentaba un juego muy defensivo, con una resaltante figura dentro del campo de juego: Hugo Suárez, el arquero, que atajó cuantos golpes le venían y todas las entradas en las que Paraguay -por obvias razones- pudo haber goleado. No vale la pena más realizar una crónica de lo que pudo ser y no fue. El punto es que se ganó un partido decisivo para ir a ese mundial donde todos anhelamos ver a nuestro equipo, entonando nuestro himno y una vez más, haciéndonos vibrar.
Porque hay una verdad absoluta en esta cuestión. La afición deportiva sufre, llora, ríe y goza con la selección paraguaya. Y eso es indiscutible. Porque mientras afuera nos carcome la inseguridad, la corrupción y la injusticia, el fútbol es lo único que nos hace sentirnos verdaderos patriotas, lo que nos alimenta. ¿O me lo va a negar?
Y esto es lo que nos alegra a los fanáticos. Ver correr como locos a once ñatos detrás de una pelota con la única intención de hacer goles y dejar alma y corazón en la cancha. ¿Hay algo tan placentero como eso ahora mismo? No creo. Por eso Paraguay debe ir al mundial. Ni siquiera estamos a un paso, ya estamos pisando suelo sudafricano, nos falta sellar la visa nomás ya.
Nos queda enfrentar a una Argentina muy golpeada, con un Diego Maradona ya sin uñas para comérselas en este partido de vuelta donde serán los visitantes. Y yo solo espero que este partido, más allá de las tácticas de juego, sea un enfrentamiento leal, donde nuestro equipo moje la camiseta y juegue con garra. Teniendo en cuenta que su derrota ante Brasil -y de locales- les hará venir con toda la furia existente para no perder un solo punto que complique su clasificación.

Muchos dicen que ya no va más y que Argentina tiene que ir a costa de lo que sea, y que por ende, este encuentro ya está vendido. ¿Será? Que un mundial sin Argentina no es mundial, dijo Maradona. Y yo digo, la Albirró perdió el primer puesto, dejó pasar la oportunidad de que hoy día ya esté nuestro nombre inscripto en el mayor evento deportivo, y espero que no deje pasar la última oportunidad que tenemos de demostrar por qué estamos acá.

Y como siempre digo, por qué no esperamos bien nomás ya para festejar. Está fantástico que seamos optimistas y tengamos la mente positiva, pero una cosa totalmente distinta pues es dar por sentado una victoria y denigrar a un equipo tan lastimado como Argentina. Vamos a pensar que los muchachos van a ponerle garra al juego, pero que será tan o más complicado que cualquier otro. Ya después, dependiendo de los resultados, tendremos la posibilidad de celebrar. Porque ahora puede darse un festejo anticipado, ¿y después? Confío plenamente en la selección y todavía conservo mi fe de que este partido quizás no esté negociado como le dicen, sintiendo en el fondo que podremos salir con la frente en alto. Pero prefiero abstenerme. Argentina siempre es de cuidado, y mucho más si viene con las alas rotas como ahora.

Ojalá que a Tacuara lo iluminen para que ese rendimiento que promedia de casi un gol por partido en el Benfica, aporte ante Argentina. Y sin dudas, por si acaso, hay que rezarle a San Salvador, para que el Gordiño vuelva a sacarnos de esta. Con buen juego, goles, entrega y sobre todo, pasión.

¡Vamos Paraguay, Sudáfrica nos espera!

sábado, 29 de agosto de 2009

Privado o público, ¿en qué quedamos?

De nuevo yo por el ciberespacio haciendo algo para lo que inventé un término llamado "bloggeando". Lo que hoy me compete es una situación tan real como cotidiana, y molestosa, dicho sea de paso. Y es que sigo insistiendo con mi teoría de que Paraguay es un país poco convencional.

Es común ya la vía pública convertida en estacionamiento privado por toda la noche mientras dure una joda y mientras abone la módica suma de diez mil guaraníes. Unos diez mil con los que el hombrecito puede dejarte el auto impecable, y para más mantenerlo protegido de pirañitas y demás hierbas a la par de cuidar a otros cientos de vehículos en las 10 cuadras siguientes a la tuya. Simpatiquísimo luego. ¿Usted se imagina a Superman con visión biónica haciendo tantas cosas a la vez? Bueno, podría decir que esta es la historia de mi vida y la de muchas personas más que estamos cansadas de que nos pidan ese diez mil'i por adelantado a cambio de asegurar tu vehículo por unas horitas, y a veces, por unos insignificantes minutillos.

Hasta donde sé, para que esto suceda, la Municipalidad tiene que dar una aprobación de que se puede cobrar estacionamiento en la vía pública, es decir, en la calle, frente a cualquier boliche, en cualquier cuadra o en cualquier esquina. Lo más chistoso de todo todavía es que te piden un diez por adelantado, ¿y después? ¿Quién me garantiza que cuando yo salga del lugar voy a encontrar ahí mismo el auto? Y para más si le decís que le pagás después, te pone mala cara o te trata de mal, una de dos. Y a veces terminás ligando ambas. Por suerte, hace poco encontré la solución. Ya harta de que alguien busque quitar plata a otras personas de la manera que sea, decidí hacerme la viva. Bueno, en realidad esto lo debí hacer hace tiempo ya. Le di al hombrecillo cinco mil guaraníes, y efectivamente, me miró mal y casi soltó unos improperios que hice callar cuando le dije que me cuide el auto y que después le pagaba el resto. Pero no, la esperanza es lo último que se pierde, dicen. Insistió, ya más amablemente, para que le pagara todo el dinero. Se dice que todos tenemos un diablillo muy en el fondo, aunque algunos lo tengamos más afuera que adentro. Mi 'yo controvertido' no pudo con su genio y le dije que le voy a pagar después porque ni modo que vaya a dejar mi vehículo ahí en la calle y me vaya caminando para mi casa a altas horas de la noche. Y sí, admito que no lo dije de muy buen humor, lo que ocasionó una mirada casi asesina del hombrecillo hacia mi persona.

Pero claro, ni me percaté ni me inmuté de su "graciosa" miradita. Está bien, que cuiden autos, que se ganen la vida honestamente. Es preferible que estén haciendo a eso, a que estén robando, asaltando y matando a otros para subsistir. Pero el ciudadano también tiene derechos a poner sus condiciones para que el trato sea más justo. ¿Y saben cómo terminó la historia? Al salir de la fiesta, "el person" al que le di los primeros cinco mil se esfumó como gas. Ya no estaba. Y le dije al señor con quien me encontré que no le iba dar más de cinco porque el otro se había ido. Por suerte, nadie salió herido.

Siempre lo mismo. Público o privado, ¿en qué lo que quedamos? Sé que a veces debo hacerme la desentendida, pero tampoco me da ser tan injusta. No me da salir sin dejar al menos alguna monedita en recompensa por el trabajo. Todos merecemos la oportunidad de sobrevivir en un mundillo tan jodido como el nuestro, pero si es así, que al menos sea de manera equitativa y justa. Después de todo es cierto, no voy a salir y dejar el auto parado. ¿O no?

La próxima vez en vez de dar monedas o algún billete, pediré que me muestren la autorización aprobada por la Municipalidad para cobrar estacionamiento en espacio público, ¿usted qué opina?

martes, 25 de agosto de 2009

De derechos y obligaciones


Hoy pasó algo relevante en mi camino al trabajo. Bueno, en realidad siempre ocurre lo mismo. Nunca pues falta el famooooso desubicado de la calle. Si no es culpa del automovilista, es culpa del motoqueiro, o del bus, o del taxi, o del camión, o del peatón, o lo que es peor, del bicicletero. Ya tuve un percance un poco más serio con uno de ellos cuando llegaba al trabajo en el auto y quería entrar al estacionamiento, cuando este personaje en bici creyó que podía ser más rápido que yo y aceleró sus pedales para venir a estrellarse y abollarme la puerta del acompañante. Patética experiencia. Por suerte, un percance que no pasó a mayores.

Pero esto no es nada. A veces parece que justamente son los menos capacitados a los que se les ocurre subir a un móvil de dos ruedas para andar por una ruta tan importante como la Transchaco. No intento desmeritar a nadie. De hecho, he visto al menos a un motoquí discreto y disciplinado que supo respetar su carril y el espacio del otro que anda por la carretera y tuve tantas ganas de pararlo, de felicitarlo y agradecerle por no ser como el resto. A toda regla, una excepción dice luego. El tema es cuando pasan a romper los límites viales del otro y de la paciencia ajena. Cuando un ciclista anda por el mismo sentido que un colectivo o un automovilista, o lo que fuere, es más factible a ocasionar accidentes. ¿Acaso ya no existe esa reglamentación municipal de que peatones y bicicletas deben circular en sentido contrario al que vienen los demás vehículos? Digo yo, es lo más prudente, me parece.

Eso me pasó hoy y otra tantas veces más cuando trataba de adelantarme a un autito que venía a la velocidad de una tortuga, pero no... El señor ciclista no me daba paso por más que le hacía juego de luces ni nada. Una vez más, este personaje creía que podía tener el control sobre un Nissan y se puso más al medio para continuar sin altercados su camino. Simpático es. Me toca reconocer que el que está arriba no me dio a la paciencia como una de mis mejores virtudes, pero por sobre todo sé que no quiero morir tan joven y mucho menos en un accidente de ruta, o irme presa por culpa de un indisciplinado, por eso opté por poner música y plaguearme conmigo misma para no cometer ninguna infracción que pudiera costarme más caro a mí y al agresor, que para la policía, al fin y al cabo, terminará siendo la pobre víctima.

Qué cosas. Digo luego siempre que Paraguay debe ser uno de los países más insólitos que pueblan el globo. Acá nomas luego algunos pueden andar a gusto y disgusto sin que nadie les ataje y a eso le podemos llamar suerte. O sino que hagan las cosas a diestra y siniestra sin una ley que avale a nadie. Lo mismo va para los motoquí. Ya hubo otra vez un accidente en que dos personas -ebrias, valga la aclaración- que iban en moto se fueron a meter bajo un camión. Se imaginarán ya quién irá preso o quién será investigado, ¿no? ¡El chofer del camión! Y quizás, solamente porque es más grande y no porque realmente haya inclumplido alguna norma de tránsito.

Ni ellos, ni nosotros, ni nadie cree que pueda pasarnos algo hasta que realmente nos ocurra. Así luego somos. Nadie creía que un supermercado podía incendiarse hasta que pasó lo del Ycuá y toooodo el mundo empezó a reestructurar sus arquitecturas para que se les habilite la apertura.
¿Por qué somos tan desprevenidos cuando puede estar en juego la vida? Es lindo dejarse llevar por la adrenalina de vez en cuando, pero hay límites y límites. Una vez, alguien muy sabio me dijo esto personalmente: “los derechos de uno limitan con los del otro”. Y hay que saber que todo derecho conlleva a una obligación, que es saber hacerse cargo.

¿Acaso aún no estamos tan maduros como para aprender a respetar las normas? O al menos, ¿acaso alguno de los que velan supuestamente por nosotros, no es capaz de hacer valer dichas reglas?

¿Hasta cuándo?

sábado, 22 de agosto de 2009

Calamaro, querido




Hace minutos actualizaba mi blog con el artículo sobre el regreso del más grande del rock latino, un regreso a puro impacto. Y ahora decidí publicar este para celebrar los 48 años del mayor referente actual del rock y mi ídolo particular desde que lo encontré por casualidad entre mis selecciones de música.
Lo conozco no hace más de 12 años, cuando empecé a interesarme en su música luego de escucharlo cantar a aquella “Flaca” de nombre Mónica, que luego se tatuaría en uno de sus brazos. Pero soy conciente de que su carrera despegó décadas antes, cuando a los 8 años su papá le regaló un bandoneón, y más adelante un tambor, mientras aprendía a ejecutar el piano y se enganchaba con la guitarra eléctrica.
Formó parte de incipientes bandas y de otras de gran importancia. Hasta que a principios de 1981, gracias a la recomendación de su amigo Alejandro Lerner como teclista, recibe la llamada que le cambiaría su destino, era el mismísimo Miguel Abuelo recién llegado de la isla Ibiza. Mientras militaba en el grupo, tuvo la brillante oportunidad de pertenecer a la banda de Charly García, quien ya había producido a Los Abuelos de la Nada. Andrés Calamaro Masel conseguía gran popularidad como compositor. Y antes de publicar el tercer álbum de estudio de la banda, produce junto a Charly García su primer disco solista Hotel Calamaro. Produce a bandas como Los Fabulosos Cadillacs y Enanitos Verdes, trabajó con Luis Alberto Spinetta y regaló algunas de sus canciones a artistas de la talla de Nito Mestre, entre otros.
Conduciendo su propio programa radial, Bienvenido al Hotel, conoce a Ariel Rot y forman una sociedad musical para grabar dos discos solitarios de Andrés, empiezan a hacer el buen rock and roll y en el 88 y 89 salen a la venta Por Mirarte y Nadie sale vivo de aquí. Por motivos económicos deciden intentarlo en España y refundarse como Los Rodríguez -que en España se dice cuando la cabeza de familia se tiene que quedar en la ciudad por cuestiones de trabajo, mientras su esposa e hijos disfrutan en la playa-.
Decía que a Andrelo lo conocí cuando yo aún no llegaba a los 10 años. Quizás antes ya había escuchado algún éxito suyo, como Cartas sin marcar, Libros sapienciales, Mil Horas o Dulce condena... Pero por cosas de la vida fue Flaca la que caló hondo en mí, para luego conocer sus Crímines Perfectos y todo lo que implicaba aquel mundo salmonero.
Hoy día es el mayor exponente del género y compositor de varias de las canciones más importantes del rock en español. En su haber están dos de los discos más largos del rock argentino: Honestidad Brutal -con 37 temas- y el Salmón -con 103 temas-. Colaboró con importantes artistas asentados y en ascenso y es la gran influencia en grupos actuales.
Andrelo se fue, volvió y se volvió a ir, pero volvió otra vez. Luego de alejarse por casi 5 años del medio, la Bersuit lo motivó a regresar cuando en el 2004 lo invitaron a cantar junto a ellos Mi Caramelo.
El 2006 fue su año, recibió la consagración definitiva por su interminable carrera, con dos discos editados, dos discos tributo, un tema tributo hecho por el Indio Solari -ex líder de los Redonditos de Ricota-, recitales a sala llena, reunión con Ariel Rot para recordar a Los Rodríguez con una gira titulada “Dos Rodriguez”, y miles de mimos y homenajes más.
Lanzó La Lengua Popular, hasta hoy su disco más comercial, pero aún así exitoso, donde pone en duda su ateísmo reconocido y en el que dedica canciones a sus amigos. Y acaba de salir a la venta su primera antología, que incluye 6 cds y 2 dvds.
Andrelo ya es un grande. Y aunque muchos digan que lo suyo no es precisamente rock -porque mezcla funk, bossa, reggae, folk y hasta hip hop-, sabe firmar con palabras justas cualquier composición. Y es que no solo es compositor, músico, cantante y productor, también es considerado todo un poeta.

Nació un 22, que en el Tarot Egipcio la carta 22 corresponde a la Carta del Regreso, y en el Tarot de Marsella es la carta del Loco. Hoy cumple 48 años. Tuvo su tributo en Pirata Bar y lo tiene en cada fanático suyo. En cada quien que hayamos escuchado alguno de esos poemas a los que mágicamente convierte en rock and roll. "Muchos le ven como el loco, sabio, anarquista, poeta, iluso y algunas veces irresponsable pero siempre querido por muchos". ¿Que la suerte juega con cartas sin marcar? Puede ser. Pero Andrés ya no juega. Su suerte ya está echada y siempre será un placer escucharlo.

¡Calamaro, querido: Feliz cumpleaños desde Paraguay!